imagen encontrada en el site de Johanina Wikoffnos ocupa en este artículo la contención en los ejercicios místicos.
no se trataría de la lectura errónea que tenemos del celibato y la moderación, todo lo contrario. el yoguin, aquel que comprende la unidad de contrarios es capaz de ejercitar la 'desmesura', el 'pecado' sin mellar su camino recto.
se trata pues de que la contención está en la desmesura como el mundo ilusorio en el Uno.ya hemos tratado el estado paradójico del absoluto anteriormente en algunas pinturas. aquella vacuidad inconcebible, informe y atemporal tiene también la tendencia a discriminarse ne partes para formar la realidad mundana.
la inmovilidad sería pues el leitmotive del asceta para comprender e identificarse con la vacuidad. por ello practica ejercicios de contención de la respiración, del pensamiento, del movimento del cuerpo y de la eyaculación.
encontramos una mística erótica tanto en las escuelas tántricas como taoístas pero sus propósitos son diferentes: en la
maithuna (ritual tántrico de unión sexual) se identifica al hombre con
purusa y a la mujer con
pakrti, de tal forma que la paradoja de la vacuidad se hace real en el acto.
purusa es energía pura, ese estado inconcebible del que hemos hablado que lo engloba todo.
pakrti es el aspecto material de todo y tiende a reagruparse formando los entes diferenciados. por ello el hombre practica la
detención de la emisión seminal en el ayuntamiento sexual. se crea así, a través de la interveción en el mundo la identificación con el movimiento esencial -la lucha de contrarios- y lo profano se torna divino.
en el taoísmo la detención seminal se ve en otro sentido. la energía vital que vive en el hombre debe orientarse y gastarse en la menor mesura posible. de esta forma se trata de conocer la realidad y no luchar contra ella para no perder fuerzas. en el acto sexual, debe pues reabsorberse el semen para economizar el principio vital y alargar la vida.
y en la pintura la contención expresiva no se pelea con el barroquismo.